El unicornio azul
La
ilusión – La esperanza

Jordi estaba entusiasmado
escuchando las historias que su hermano Pere le contaba, sin preocuparse de si
eran verdad o mentira, porque de una forma mágica le hacían volar con la
imaginación. A Pere le encantaba ver la cara de su hermano pequeño mientras le
escuchaba, ya que había descubierto que sus relatos eran un medio fabuloso para
hacer que Jordi comiera. —¿Y a dónde se fue el unicornio azul? —le preguntó
aquel día después de escuchar su historia. —A un lugar donde nadie pueda
encontrarle —le contestó. —¿Y dónde está ese lugar? —preguntó Jordi. —¿Para qué
quieres saberlo? Tú nunca lo encontrarías. Desde ese día, Jordi tuvo una
ilusión: encontrar al unicornio azul y pedirle que fuera su mascota. —Anda,
Pere, dame una pista para encontrar al unicornio... —Bueno, te daré una pista:
se fue a la montaña más alta de la Tierra, allí nadie le podría encontrar. Esa
noche, Jordi, lleno de ilusión, se puso su traje de escalador, cogió todo el
equipo y empezó a escalar la montaña más alta del planeta buscando al unicornio
azul. Pero este no apareció. Cansado y desilusionado después de hacer tantos
esfuerzos, Jordi volvió a su casa y al día siguiente preguntó a su hermano
Pere: —¿Estás seguro de que se fue a la montaña más alta de la Tierra? He
subido esta noche a la montaña más alta y no lo he encontrado. —Bueno..., a lo
mejor se cansó de estar allí y decidió ocultarse en una cueva, en la cueva más
profunda de la Tierra, allí nadie le podría encontrar. Esa noche, Jordi, lleno
de ilusión, se puso su traje de espeleólogo, cogió todo su equipo y descendió a
la cueva más profunda del planeta buscando al unicornio azul. Pero este no
apareció. Cansado y desilusionado después de hacer tantos esfuerzos, Jordi volvió
a su casa y al día siguiente preguntó a su hermano Pere: —¿Estás seguro de que
se escondió en la cueva más profunda de la Tierra? He bajado a la cueva más
profunda y no lo he encontrado. —Bueno..., a lo mejor se sentía solo y triste
en la cueva y decidió irse a uno de los bosques mágicos de la Tierra, para
encontrarse con otros unicornios. Esa noche, Jordi, lleno de ilusión, se puso
su traje de explorador y se internó en todos los bosques mágicos del planeta
buscando al unicornio azul. Pero este no apareció. Sin embargo, pudo hablar con
los árboles, jugar con los gnomos, bailar con los duendes y cantar con las
hadas. Y cuando ya se disponía a regresar a su casa, le preguntaron: —¿Por qué
quieres encontrar al unicornio azul? —Me gustaría que fuera mi mascota, seguro
que todos mis compañeros se quedarían con la boca abierta y querrían ser mis
amigos... —¿Es eso lo que más deseas en el mundo, tener amigos? —Pues... sí,
aunque también tengo otro deseo, pero es un secreto, por eso no os lo puedo
contar. De repente, los árboles dejaron de hablar y los gnomos y las hadas
desaparecieron. Jordi se quedó solo en medio del bosque mágico y sintió un
escalofrío por todo el cuerpo cuando oyó un ruido a sus espaldas. Se volvió
para mirar y solo dijo: —¡Oh, qué boniiiiiiiiiitoooooooo! Hacía él venía
trotando un pequeño y gracioso unicornio azul. Se acercó a Jordi y le dijo:
—¿Me buscabas? —¡Sí! He subido a la montaña más alta de la Tierra, he bajado a
la cueva más profunda y he explorado todos los bosques mágicos con la ilusión
de encontrarte, y ahora que lo consigo ¡estoy muy contento de verte! —¿Y qué
quieres de mí? —Quiero pedirte que seas mi mascota. Si vienes conmigo vivirás
en mi casa y yo cuidaré bien de ti. El unicornio azul le miró con tristeza y le
dijo: —Si voy contigo moriré, porque en la ciudad no existe el alimento que yo
como, y el aire no es tan puro como el que yo necesito. Pero dime, Jordi, ¿por
qué me quieres de mascota? —Quiero que mis compañeros se fijen en mí y me
envidien por tener la mascota más bonita. Así, a lo mejor quieren ser mis
amigos... —Si lo que quieres es tener amigos yo te puedo ayudar sin tener que
ser tu mascota. En ese momento el unicornio azul lanzó un sonido al viento,
como si fuera una llamada, y del bosque comenzaron a llegar los pájaros, las
ardillas, los conejos... Vinieron los gnomos vestidos de rojo, vinieron las
hadas vestidas de plata, vinieron los duendes vestidos de verde y comenzaron
todos a cantar: Muchos amigos tendrás si eres como tú eres sin querer ser
diferente, si ayudas a los demás, y ofreces, sinceramente, tu cariño y tu
amistad. Jordi estaba encantado al ver cómo todos cantaban a su alrededor, y
sintió que por fin se cumplía su sueño. Entonces pensó que si tenía un montón
de amigos en el bosque mágico, también podría tener muchos amigos en su clase.
Volvió a su casa lleno de ilusión y le contó a su hermano Pere que por fin
había encontrado al unicornio azul y se habían cumplido todos sus deseos.
Bueno..., todos no, porque todavía tenía un deseo secreto.
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